Si pudiera marcar su número de teléfono
para que tasara mi alma,
a cambio de ella,
el diablo no podría entregarme nada;
porque mi alma esta mañana
vale millones,
es cara como el marisco,
asusta como el caviar
y no valdrá nunca más que ahora
simplemente porque tú
estás delante de mí.
El diablo no podría darme nada
porque, en este cuento,
el diablo eres tú.
Por eso,
a cambio de mi alma,
no te pido un beso
- un beso es la pegatina de ti
que todos quieren-.
Lo que yo quiero de ti
es
robarte tu peluca azul.
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