Mientras el mundo se desvanece,
yo busco una salida
al laberinto de tus labios.
Busco puertas
que, a primera vista, no se ven
marco las baldosas
para no perderme en el camino,
intento llegar al centro,
pero, sin saber cómo,
me estoy alejando.
Me giro y descubro
que alguien está cambiando
las señales a mi paso,
alguien que quiere
confundirme con sus enigmas
enterrarme con su basura,
llevarme de vuelta
al principio del laberinto.
Y eres tú, eres tú.
Jamás, jamás
llegaré a la ciudad de los goblins.
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