Mis amigos,
mis instintos
y todos los agentes racionales que conozco
me invitan denodadamente a hacerlo:
a escapar urgentemente de ti.
Incluso mi propia conciencia,
en sus horas más preclaras,
me conmina seriamente
a poner pies en polvorosa
a la voz de ya.
Unicamente mi poesía,
se niega a dejarte atrás
y me ofrece siempre
una resistencia tan absurda
como la de mi sobrina
a cambiar de piruleta.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario