El Ventero, una marca de quesos española que, literalmente, " produce más energía renovable de la que consume" y, por lo tanto, " es un queso bueno no sólo para los que lo compran ".
El Ventero, sí, ese queso que no sólo beneficia a los que se lo zampan. No sólo tiene omega 69 y bifidus cabralensis, no sólo activa tus microtúbulos neuronales y los lípidos de tus oligoelementos, no: es también el primer queso que te hace mejor persona incluso cuando no lo compras. Aunque te parezca un torpedo de queso, aunque no se lo desees ni a tu suegra por navidad, aunque pienses que te estamos tomando el pelo como a un bellaco, no importa , porque, te guste o no, el mundo es un lugar mejor gracias al Ventero. Si no lo compras, peor para ti, es decir, mejor para ti, bueno: esto es un tema que los publicistas todavía no tenemos muy claro. La empresa pagadora dice que, desde pusimos en antena el anuncio, se habla un huevo de la compañía, pero comprar, lo que se dice comprar, no lo compra ni cristo. Ahora nos acusan de haber creado el primer queso moral de la historia y de haber conseguido que comprar su producto se haya convertido en un puto dilema del prisionero: ¿lo compro o no lo compro?; porque, si lo compro, ayudo a una compañía compremetida con el medio ambiente, pero, por otro lado, si no lo compro, disfruto igualmente de los beneficios y me ahorro una pasta. ¿Y qué se supone que tenemos que responder?. Nosotros somos publicistas: sabemos de imágenes y de paletas de colores, usamos el photoshop y creamos eslóganes de mierda con brillantes tipografías: nuestra misión es epatar. Hemos conseguido cosas que no creeríais: que los hombres amen a sus coches más que a sus penes, que las mujeres confundan el estilo con la marca o que todos en general piensen que el destino de la raza humana pasa por comprar o dejar de comprar un queso. No me vengan ahora con metafísicas. Si eso no es éxito, que baje Dios y compre el queso.

2 comentarios:
Yo si fuera el dueño del Ventero me daba de hostias con los publicistas, que una cosa es un vender un queso y otra muy distinta que te la den con queso.
Comentarista ficticio número 1.
Muy bueno. Este marketing tan sofisticado es como el mundo al revés. Comprar el queso o no comprarlo: he ahí la cuestión.
Comentarista ficticio número 2.
Publicar un comentario