He ofendido a alguien. No sé por qué. Falso. Lo sé, lo sé: sé por qué lo he ofendido. Pero no lo sabía en el momento en que se produjo la ofensa : a veces soy así de torpe. No pretendía ofenderlo pero lo he hecho. A veces las amistades se comportan como las religiones: dice algo uno profundamente cristiano y luego resulta que es ofensivo según el islam. Y.¿ cómo iba a saberlo yo?, ¿eh?,
¿ cómo iba a saber que todo importa tanto, que todos llevamos dentro un musulmán dispuesto a saltar a la primera de cambio como el gatillo de una pistola?.
¿Me han ofendido a mí?. A veces, supongo: no soy indestructible. Pero se me ha pasado igual que una erección. No puedo vivir ofendido. Está bien ofenderse. Qué cojones: hay que ofenderse más e ir menos al psicólogo. Pero no quedarse ofendido. Eso es un rollo. Eso es lo que hacen los niños cagones cuando les quitas el caramelo. Vale, te ofendí, es cierto, soy capaz de ofenderte: casi cualquiera puede hacerlo dadas las circunstancias adecuadas. Os recuerdo que el estado de ánimo de los seres humano OSCILA , un ser humano no es un ROUTER y puede ocurrir que algún argumento trivial lanzado por la mañana a la hora del muesli resulte ofensivo por la tarde a la hora del donut. Es así. Nuestra identidad es una cosa dispersa. De hecho, yo tampoco soy ése: yo no soy el que te ofendí. Yo ahora soy otro. Soy el que no entiende toda esta mierda y se pregunta cómo pudo pasar: ¿ cómo hemos llegado a ofendernos nosotros con lo que nos queríamos?,¿ por qué ya no me hablas?.Te juro que no entiendo nada.
Quiero que me conozcas tambien en mis errores, pero digo yo que tampoco es cuestión de obsesionarse: MIS ERRORES NO SON LO MEJOR DE MÍ. Mis errores pueden ser muy vulgares, casi tanto como mis aciertos, así que por favor te pido que pases página lo antes posible porque la verdad es que yo los olvido bastante pronto. Aquella frase fue una cosa peregrina: no refleja mi visión del asunto , ni siquiera tú mismo puedes creerte que yo piense eso. Pero lo haces. Supongo que me estabas esperando, que ha sido como una emboscada con susto. Bueno, si se trata de eso, no me importa. No me ofendo. Mírame a los ojos. No hay más. Soy yo y, como de costumbre, me he equivocado.

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