Durante toda mi vida
he creido simplemente eso:
que el conflicto era también
un modo de conocimiento
que marcharse nunca es conocer,
largarse es simplemente largarse,
y sin embargo en cada encontronazo
he tenido miedo
de que te alejaras de mí
definitivamente,
sin ofrecer resistencia,
igual que se retira una ola
de la orilla del mar.
Aún conservo ese miedo
como un recordatorio
de mi condición mortal.
Y con el tiempo
no saber cómo amarte
ni qué esperar de ti
ha llegado a resultarme
de lo más natural.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario